Crema de Calabacín con un toque Umami

Crema de Calabacín con un toque Umami

En Marzo tuvimos la suerte de ser invitados a Le18, un sitio estupendo cercano a Plaza España que han transformado totalmente convirtiendo una antigua fábrica de hielo industrial que utilizaban desde l’Escorxador (matadero) en un local elegante, moderno y funcional, combinación ideal si además lo mezclamos con un gusto extraordinario y un trato cordialísimo.

Sesamo con sabor a cereza ume crema de calabacin

Este nuevo proyecto tiene varios brazos que abarcan diferentes eventos todos relacionados con la gastronomía y que seguro nos darán que hablar en breve. De momento, asistimos a la presentación de unas Especias Japonesas que se catalogarían como Umamis. ¿Habéis oído hablar de ello? El Umami es el llamado quinto sabor. Una palabra japonesa cuya traducción sería sabroso y que provoca muchísimas sensaciones. Aquí tenéis más detalles sobre qué es.

pp Sesamo con sabor a cereza ume terra exotique crema de calabacin

Uno de los productos que nos dieron a conocer fue el Sésamo a la ciruela Ume, y, ya que nos trajimos una muestra para casa había que darle uso, y ¿por qué no empezar con una receta sencilla, de diario para convertirla en un plato con un punto más exótico?

Pues os vamos a contar como hicimos una crema de calabacín, que hace tiempo que no ponemos una receta. Podréis hacerla con ingredientes más cotidianos, porque está buenísima o darle el toque asiático con este sésamo hacerla más sofisticada. Como siempre, proporciones a ojo (queremos decir que no son pesadas al milígramo) y adaptaciones las que queráis para que la disfrutéis como os plazca.

calabacin y cebolla para crema de calabacin

Ingredientes para un par de tazones:

Los imprescindibles AOVE (aceite de Oliva Virgen extra) y sal.

Un par de calabacines , que hagan más o menos un Kilo.

Una cebolla.

Un chorrito de vino blanco.

Los complementarios, una loncha de jamón y semillas de sésamo a la ciruela Ume.

Empezamos por picar la cebolla para ir cocinándola a fuego medio. Mientras que se va haciendo, pelamos los calabacines y los cortamos a rodajas. Hacerlo así no tiene más finalidad que tarden menos en hacerse: a más pequeño lo cortemos, más rápido se harán, con el consecuente ahorro, que hay que mirarlo todo. Si vais con prisa, pues cortadlo como más cómodo os resulte 🙂

calabacin a rodajas crema de calabacin

Mientras, la cebolla habrá ido cogiendo color, estará seguramente en su punto, pero si no es así, ir moviéndola hasta que más o menos coja un color dorado

cebolla pochada crema de calabacin

Añadir el calabacín y mezclarlo todo. Salarlo y subir un poco el fuego, con cuidado que no se queme la cebolla. Verter un chorro de vino blanco, un toque diferente que le sienta muy bien, del que también podéis prescindir, aunque no os lo aconsejamos. También se le puede añadir un poco de caldo concentrado, media pastilla, de carne, que también ayudará a que esté más sabroso. En cuanto se evapore el alcohol del vino, añadir agua o caldo si tenéis hasta justo cubrirlo.

calabacin y cebolla pochada con agua crema de calabacinAhora, dejadlo cocer a medio fuego durante 15-20 minutos dependiendo de si lo habéis cortado más o menos fino. Cuando ya esté todo bien blanco, retirar del fuego y pasar por la batidora hasta que quede fino, una crema. Y ya está, hasta aquí, la crema de calabacín. Pero se trata de hacer algo diferente, de echarle imaginación y de buscar nuevas alternativas ¿no?. Aquí va nuestra sugerencia.

En una sarten sin añadirle nada de aceite, pon dos lonchas de jamón. Obviamente, cuanta más calidad tenga el jamón mejor, pero para darle un toque tampoco es necesario que utilicéis un “5J”. Se trata de asarlo, de darle un toque crujiente.

jamon pasado por sarten crema de calabacin

Y ya nos disponemos a servir. Tenéis dos opciones, poner la loncha entera o hacerla trozos, como más os guste o como más vistoso os quede.

Zenital crema calabacin servida con loncha de jamon y sesamo ciruela ume_

Nosotros, servimos en un bol la crema, troceamos la loncha de jamón y le dimos el toque final, tanto estético como de sabor con el sésamo de ciruelas Ume. Además, un chorrito de aceite de Oliva en crudo, sin mezclar, que también realza el sabor. Un primer plato buenísimo, o único para una cena ligera, sano, sabroso y fácil. Como os comentábamos, la crema de calabacín es un plato que hacemos bastante, pero ahora, con el sésamo, le hemos dado ese toque de distinción que la suba a un nivel más… Os lo recomiendo, pequeños aderezos de este tipo son los que marcan la diferencia!.

Bon profit!

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Atún marinado con salsa de Soja y Sésamo

Atún marinado con salsa de Soja y Sésamo

Hace mucho tiempo que no ponemos una receta. Así que quizá estos días, después de tantos excesos, mesas tan completas, tantos vinos y manjares de los que esperamos todos hayáis disfrutado, os proponemos una receta fácil, de esas que, por lo menos en nuestro caso,  cuando la probamos pasó a ser fija en nuestro repertorio doméstico.

Como ya sabéis, cuando publicamos recetas hay siempre un ingrediente fijo: vuestra dosis de creatividad para cocinar! Así que las cantidades son orientativas y tenéis que adaptarlas a vosotros, según os guste más o menos el ingrediente o seáis más o menos gente a comer. Nosotros os decimos cómo nos la preparamos, pero vosotros tenéis que hacerla a vuestro gusto.

Los ingredientes que vamos a necesitar son:

Atún

Soja

Sésamo o Ajonjolí

Ajo

Jengibre

Y además los fijos: un buen aceite de oliva, según os guste, nosotros Aceite de Oliva Virgen Extra siempre, y sal en este caso si puede ser Sal Maldon mejor!

Empezamos con poner los filetes de atún a marinar en soja unas horas antes. Si lo hacéis para comer, la noche antes podéis ya ponerlo.

Atún 

Atun para marinar

Debéis cubrir el atún con la salsa de Soja. Si es muy concentrada, diluidla en un poco de agua. Añadimos el jengibre, cortado finito en lascas y un diente de ajo laminado. Como referencia, la cantidad de jengibre que sea más o menos como el ajo que pongáis.

Atún marinado con salsa de Soja, Ajo y Jengibre

Atun con marinadaA la nevera y a dejar que se empape!. No hay un tiempo mínimo, con unas horas, 3 ó 4 habrá suficiente.

Ya para cocinarlo, empezaremos con tostar las semillas de ajonjolí o sésamo en la sartén. Para ello, ponemos un poco de aceite y las echamos. ¿La cantidad? vosotros mismos, dependiendo de si queréis cubrir más o menos los filetes de atún.

Semillas de Sésamo o Ajonjolí

semillas de sesamo o ajonjoli tostandoseDebéis hacerlas durante un par o tres de minutos a fuego vivo, aunque no a tope, ya veréis que saltan, así que id vigilándolas y removiéndolas para que no se quemen. Irán cambiando de color. Cuando ya estén tostadas, añadimos los filetes de atún encima, que previamente habremos escurrido. Si os gusta podéis dejar alguna lámina de ajo que le dará un sabor especial. El jengibre y la salsa de soja no los usaremos. Os aconsejo que la sartén esté bastante caliente al poner el atún para que quede bien sellado y coja un buen color.

Atún con sésamo tostado

Atun en la sarten con las semillas de sesamo o ajonjoli 2

El tiempo que tiene que estar en la sartén dependerá, una vez más de vuestro paladar: si os gusta más crudo, nada, vuelta y vuelta, más hecho, pues más rato 😉 . Como guarnición en este caso algo muy simple: un tomate a rodajas, para “limpiar” la sartén. Le queda ideal, pues coge todo el sabor y alguna semilla que se haya podido escapar del atún y siempre hay algún tomate en casa.

Tomate

tomate guarnicion atun marinado con soja

Atún marinado en soja 

atun marinado en soja con sesamo emplatadoSi os habéis fijado no hemos comentado que le pongáis sal al atún. No es un olvido: la salsa de soja es de por si salada, por eso en este caso, lo que hacemos nosotros para terminar el plato es añadirle unos cristales de Sal Maldón, ya fuera del fuego y también, un poco de aceite de oliva en crudo que le da un brillo y un aspecto muy apetitoso. Queda fantástico!!

Y nada más, así de sencillo, pero exquisito. La soja siempre da un toque asiático allí donde va y el jengibre le potencia el sabor. Podéis prescindir de él, cuando no hemos tenido no lo hemos puesto, pero no sabe igual. También podéis hacerlo sin el sésamo, pero tampoco sabe igual. La base es en el marinado en la salsa de soja, a partir de ahí, se pueden hacer muchas combinaciones.

Ah, si el atún es fresco, fantástico, pero nosotros lo hemos hecho con atún congelado y queda fenomenal.

Atún marinado con salsa de soja y tomate

atun marinado con soja y tomate_Os invitamos a hacerla, a que nos digáis que tal os ha salido y a que nos expliquéis ese toque personal que le hayáis podido poner!.

Esta será la última entrada de este año y queríamos aprovechar para agradeceros a todos estar ahí, por apoyarnos y por compartir con nosotros vuestros secretos. No tenemos aún ni un año de vida, pero estos meses nos han traído buenos amigos “virtuales” con quienes disfrutar de nuestra afición y aprender a su vez de lo que todos vosotros. Todo un mundo nuevo donde compartir  nuestros vinos y manjares, siempre como humildes sibaritas.

Sed felices. Os deseamos un 2014 mejor que 2013, siempre hacia adelante. Como dice una gran cita:

Para atrás, ni para coger impulso“.

Salud!!!

Pasta con almejas (a la vongole)

Pasta con almejas (a la vongole)

Hoy voy a dedicar esta entrada a una gran blogger que os recomiendo sigáis en su blog y fan page de facebook para estar al dia sobre lo que se “cuece” en BCN: gastronomía, tendencias, oportunidades…y que además tiene vigente un concurso donde sortea un Pasaporte Gourmet: gran producto. Sandra: Con esta receta no tienes excusa 😉

 A la pasta le va bien casi todo. Carne, verduras, pescados, mariscos…la verdad es que es muy agradecida. Pero una de las formas de cocinarla que a mi particularmente me parece más fácil y sabrosa es a la Vongole (con almejas).  Con tan pocos ingredientes el resultado suele ser bastante espectacular. Pero no quiero crear grandes expectativas, ya sabemos que todo esto al final siempre es una cuestión de gustos!!

Como siempre, total libertad para añadir o quitar ingredientes. Yo os pongo algunas cantidades como referencia, a cumplir o no según vuestro paladar. Vamos a ello:

Ingredientes pasta a la vongole

Ingredientes pasta vongole

Medio Kilo de almejas: todas valen, de hecho en esta veréis que son pequeñas, pero si es posible, mejor grandes.

Pasta: para dos en raciones normales…si añadís más pasta, pues como siempre hacer la proporción para que no quede insulso!!

Dos dientes de ajo

Un chorrito de vino blanco ( un cuarto de vaso aproximadamente)

Sal, pimienta y perejil.

Lo primero, picar el ajo pequeño y ponerlo a freir a fuego lento, con el ojo encima para que no se queme!. Cuando empiece a estar dorado, que será rápido, añadir el tomate que también habremos troceado pequeño y un poco de perejil. Se deja todo diez minutos, que se haga el tomate y se le añade el vino blanco.  En esta mezcla poner la sal y la pimienta, si es posible, mejor blanca, pero ojo que es más picante que la negra!!

Salsa vongole

Salsa vongole

Una vez se haya evaporado el alcohol del vino, se  añaden las almejas, se tapa y se deja hasta que se hayan abierto.

Sofrito mezclado con almejas

mezcla almejas y sofrito

Mientras que se hace todo esto, podemos ir cociendo la pasta. Os recomiendo una pasta tipo tallarines o espagueti, y para ello, pues no hay más que seguir las indicaciones del paquete: si es pasta fresca o si os gusta más o menos al dente.

Una vez tengamos ya la pasta cocida, la añadimos al sofrito que tenemos ya cocinado con las almejas. Os recomiendo hacerlo ” a la napolitana”: sin utilizar escurridor ni lavarla ni nada por el estilo. La sacáis de la olla, escurrirla un poco y la mezcláis, aunque caiga un poco de agua no pasa nada.

Mezcla con la pasta

mezcla almejas, sofrito y pasta

Mezclamos todo bien, espolvoreamos con un poco más de perejil y servimos!!!.

Pasta a la Vongole

Pasta a la vongole

Y ya está, no tiene más secreto, pero es deliciosa. Como consejo: las almejas ponedlas antes en agua con sal en la nevera, no en la parte más fría para que suelten la arena. Al añadirlas a la sarten, coger las almejas desde el plato y añadirlas al sofrito y despues tiráis el agua. Pero no escurráis el agua del plato con las almejas dentro, porque  vuelven a coger la arena!!.

Y nada más chicos. Como siempre, bon profit 😉

Pollo a la naranja

Pollo a la naranja

Había cocinado otras veces el pollo al limón, pero nunca con naranja. Así que como siempre, buscando opciones,  hago un mix de las recetas que encuentro, cojo lo que me parece de cada una de ellas, pruebo y esta vez acierto!!.

Lo bueno de esta receta es que Sigue leyendo

Bacalao…¿encebollado?

Bacalao…¿encebollado?

Recetas de bacalao encebollado hay muchas, pero yo no he seguido ninguna en concreto. De ahí que el nombre sea más una duda Sigue leyendo

Endivias al horno.

Endivias al horno.

Si estuviéramos haciendo el test  de asociación de palabras y nos dijeran “Endivias”, seguro que casi todos diríamos:  “Roquefort” . Es como el nombre y el apellido. Pero la endivia (o endibia, las dos son válidas) da para más. Supongo que el hecho de que el Roquefort no sea una opción para mi, ha provocado que busque otras formas de cocinar esta hortaliza. Una de las posibilidades que tenía y que se ha convertido ya en un plato fijo para hacer de vez en cuando es horneándolas. A partir de aquí hay múltiples combinaciones, sobre todo si coméis queso, pues muchísimas recetas incluyen el gratinado: con jamón, con bacon, con bechamel. No puedo opinar cómo quedan gratinadas, pero cocinándolas al horno, sin más, me resultan sorprendentemente sabrosas y, como todas las verduras, mucho más digestivas que crudas. Tienen un punto en el sabor que me recuerda a las alcachofas y puede ser alternativa  a una escalivada clásica, dándo un toque diferente a la de pimiento, berenjena y cebolla.

Os explico cómo las hago yo en el horno, es muy simple. Luego  las opciones para añadir “toppings” ya será vuestra.

Precalentamos el horno a 180 grados, arriba y abajo. Mientras, despues de lavarlas, las partimos por la mitad, a lo largo y las ponemos en la bandeja, que habremos untado con un poco de aceite en el fondo. Las salamos y les echamos un chorreoncito de aceite. Como sugerencia, vuelvo a recurrir a un sazonador para potenciar el sabor: media pastilla o una cucharadita mezclada con el aceite es suficiente para unas 4 endivias, solo es para darles un toque. Rociandolas con esta mezcla las dejará más sabrosas.

Endivias preparadas para el horno

Endivias en la bandeja del horno

Cuando el horno ya haya cogido la temperatura,  hornearlas durante 30 minutos. Ese es el tiempo utilizado pero ojo, el horno con aire. Si lo hacéis sin, tenedlo en cuenta para dejarlas unos minutos más. De todas formas, os recomiendo que vayáis echando un ojo por si os gustan más o menos hechas. En la parte central en el tronco es donde podéis ver que consistencia tienen. Con este tiempo, justo en esa zona quedan un poco duras, más “al dente” y las hojas más hechas. A partir de ahí, como siempre, vuestro gusto y creatividad!!

Endivias horneadas

Endivias hechas

Aquí se abren muchas posibilidades: usarlas como primer plato, como segundo, como guarnición… dependiendo de lo que le añadáis así las podréis utilizar!: yo las he horneado en otras ocasiones con un poco de ajo picado, las he tomado con anchoas y manzana (la manzana sin hornear), con atún. Tiene muchas posibilidades, incluso como os comentaba antes, añadiéndolas a la escalivada clásica. En esta ocasión las tomé con una salsa de reducción de soja y miel con sésamo, una salsa que descubrí hace poco y sirve para casi todo: carne, fruta…pero me guardo como hacerla para otra entrada 😉

Endivias horneadas con reducción de soja y miel

Endivias hechas con salsa de reduccion de soja y miel

Es un plato sano y una forma diferente de tomar las endivias a como estamos habituados, por lo menos en mi caso. Mucho más digestivo que en crudo, como os decía antes y muy versátil. Además, las podéis cocinar y congelar, siempre os podrán sacar de un apuro para completar algún plato o para comer algún día que vayáis con prisa, añadiendo alguna lata o alguna salsa… en fin, ya sabéis, innovar y compartir!!!

Bon profit!

Una guarnición diferente: zanahorias con sésamo

Una guarnición diferente: zanahorias con sésamo

No sé a vosotros, pero a mi me pasa a menudo que no sé que guarnición poner a un plato para completarlo. Siempre se acaba recurriendo a las patatas, ensalada, champiñones…lo de siempre. Buscando opciones y apañándome con los ingredientes que tenía, probé una guarnición diferente con zanahorias. Es fácil de hacer, rápida y apta para todos los públicos. Os explicaré cómo la he hecho y las cantidades de los ingredientes, pero ojo, recordad que las recetas que os vaya pasando, a no ser que sea algo muy concreto, tendrán que ser “personalizadas” por vosotros y adaptarlas a vuestro gusto. Tenéis que echarle siempre un poco de imaginación, improvisar y compartirlo, así  las mejoraremos.

Bueno, al grano. Necesitamos zanahorias, semillas de sésamo (o ajonjolí) ajo y agua o caldo, y claro, aceite y sal. La proporción que utilicé fue: por cada zanahoria grande un diente de ajo y una cuchara de semillas de sésamo. Dependerá si a vosotros os gusta más o menos un ingrediente  para poner más o menos cantidad. Yo no tenía caldo, así que recurrí a la siempre socorrida pastilla de Avecrem para potenciar el sabor, porque realmente de agua sólo hay que cubrirlas. Cualquier potenciador de sabor o concentrado puede valer.

Cortamos las zanahorias en juliana, como si fueran patatas (algo que nos puede ayudar si hay niños “malcomedores” diciéndoles que son patatas naranjas), y picamos el ajo como queráis: si os gusta notarlo,  fileteado. Sino, pues picado. Incluso si no queréis liaros mucho, podéis machacarlo en un mortero, pero tened en cuenta que se pasará por la sartén, o sea, no lo majéis demasiado.

Zanahorias cortadas

Zanahorias crudas cortadas

Semillas de sésamo

Semillas de sesamo

En una sartén se calienta un poco de aceite, para saltear,  y ponemos lo justo para hacer el ajo. Si lo habéis cortado pequeño, echad al mismo tiempo las semillas de sésamo. Si es fileteado, darle primero un toque a los ajos y cuando pasen un par de minutos, echad las semillas. Un par de minutos más y añadimos las zanahorias y salamos y  durante tres o cuatro minutos, subiendo el fuego, las salteamos para que se mezclen los sabores y añadimos el caldo o el agua con el aderezo que tengamos. La cantidad es nada, mínima, cubrir el fondo de la sartén. Bajáis el fuego un poco, si queréis tapáis para que se concentre el calor y dejadlo cinco minutos. A partir de ahí, tenéis que estar al tanto  y dependiendo de la textura que queráis, darle más o menos tiempo y añadirle un poco de agua si es necesario. Yo las prefiero más que crujan que no que se deshagan, pero eso, como casi todo, es cuestión de gustos. Como están cortadas tampoco necesitan demasiado tiempo.

Otro día quiero probarlas añadiéndole salsa de soja en vez del caldo, o un poco de vino blanco, así no se complica el plato. También puede quedar bien ponerle calabacín si tenéis por ahí, poner un poco de pimienta negra. Ya os contaré, pero recordad que se aceptan sugerencias!

Bon profit!

Boquerones con fresas

Boquerones con fresas

Sí, lo sé. Sé que más de uno cuando vea el nombre o cuando piense en la combinación se hará la pregunta: “¿Boquerones con qué…?” con un gesto de asombro en la cara. Pues con fresas!. Es un aperitivo ideal, una buena tapa casera que cualquiera puede hacer, para tomar solo o para servir si tenemos invitados. Es muy simple de hacer,rápido y sofisticado y nos hará quedar como buenos anfitriones o por lo menos como innovadores en la cocina.  Lo ideal es combinarlo con un buen vermut Izaguirre negro con su correspondiente rodaja de naranja (personalmente, me parece que casa mejor que la de limón, aunque ya sabemos que sobre gustos…). La combinación de sabores es buena, puede ser más o menos dulce, más o menos ácida, podéis hacerlo “a medida”, incluso ir alternando e ir probando hasta encontrar el punto que más os agrade. Es rápida porque no necesita cocina y se toma fría. La única previsión que debéis tener es la preparación de las fresas, que son dos minutos, ya que los boquerones, a no ser que ya tengáis hechos, es posible comprarlos ya preparados en raciones no demasiado grandes. Los encontramos en cualquier supermercado y facilita bastante la tarea, evitando tener que limpiarlos. Además, si utilizamos los boquerones ya comprados, siempre podemos tener un paquete en la nevera que nos puede aliviar un capricho o salvar de alguna visita imprevista. Os detallo cómo hacerlo:

Lavar bien las fresas y cortarlas a rodajas más o menos finas, al gusto. Sugiero que sean lo más finas posible, tipo carpaccio para que así podáis hacer más capas, aunque sin necesidad de mandolina. Estas fresas debemos ponerlas a macerar y hay varias opciones, según el gusto que le queráis dar: si las queréis más dulces, ponerles azúcar y dejarlas que saquen su jugo. También podéis hacerlo con zumo de naranja, que dará un toque un poco más ácido, pero conservando dulzor o bien con vinagre, aunque en esta última opción debéis tener en cuenta que luego se combinará con los boquerones que también están envinagrados, así que sed prudentes. Tenéis que aportar imaginación , ir probando hasta encontrar el punto exacto que más se adapte a vuestro gusto. Las fresas se dejan macerando, las podéis hacer por la mañana si vais a servir la tapa a mediodía, por ejemplo. Es suficiente con un par o tres de horas.

El siguiente paso es ya preparar la tapa: hacer una cama con las lonchas de fresas, escurriéndolas un poco para no coger todo su jugo.

Fresas

Boquerones con fresas

Encima de las fresas, poner los filetes de boquerones hasta cubrirlas. Para aliñarlo, utilizar un poco de AOVE, al que habremos añadido un poco del jugo que han soltado las fresas, como si fuera una vinagreta, y unas escamas de sal Maldon.

Tapa boquerones con fresas
Aperitivo boquerones con fresas

Boquerones en vinagre con fresas

Y servir!. Es así de simple, pero me parece sabrosa, original, muy vistosa y muy apropiada para ir abriendo boca antes de la comida. Vamos, chicos, animaos a hacerla y me explicáis qué os ha parecido.

Bon profit!!