Les Terrasses – Priorat.

Les Terrasses – Priorat.

En la anterior entrada de la Bodega de Baco, ya habíamos hecho mención a los hermanos Palacios, de Rafael. Hoy nos toca hablar de Alvaro y su vino “Les Terrasses”, que tomamos con el menú degustación “temps de barrets”, en Sangiovese.

Restaurante Sangiovese

Sangiovese

Bajo mi humilde punto de vista, “hacer vino” es un arte. Ciertamente que el proceso requiere de unos conocimientos y unas técnicas de índole científica que provoquen la transformación del azúcar en alcohol, con una graduación determinada y unas singulares características organolépticas ( que “palabro” mas exótico), pero el resultado siempre depende del mimo, el amor y la dedicación del artista, en este caso del bodeguero mas que del enólogo.

Según Alvaro Palacios

lo importante es la historia del viñedo, el terruño y el cuidado de las vides y sus uvas, mas que cualquier otra cosa. Que ante todo hay que ser fiel a la tierra y a sus gentes y que cualquier producto que nazca de ellas debe ser fiel a ellas”.

La lluvias, los vientos, los soles y las lunas hacen al vino. La tradición y la artesanía se imponen a la técnica y al proceso. En el fondo la filosofía de A. Palacios ha venido a coincidir con la demanda actual de “sinceridad y transparencia” que impera entre todos aquellos que hemos vivido la evolución provocada por la famosa crisis. Cada día vemos que más empresas y más personas se muestran tal como son, sin artificios ni liderazgos auto-concedidos y así son mejor aceptados por la comunidad.

Les Terrasses

Les Terrasses Alvaro Palacios

Les Terrasses es un vino autentico, hecho con garnacha y cariñena, las uvas por excelencia del Priorat, ricas en taninos y azúcares que provocan vinos rotundos y de alta graduación alcohólica, como históricamente se ha conocido a los caldos de este país.

Es un vino de “viñas viejas”, depuradas y seleccionadas. Potente, sorprende al embocarlo ya que su perfume no anuncia tanta rotundidad. No es un vino para tragar. Hay que dejarlo en la boca hasta que te empape todos los epitelios. Entonces cerrad los ojos y trasladados al Priorat, a Gratallops, a la ladera del monte donde esta el viñedo, a su intemperie, a sus noches y sus días.

En el fondo, apreciar un vino es algo tan individual y subjetivo como contemplar una obra de Joan Miró. Te puede gustar o no, pero nunca te dejará indiferente. Eso es lo que ocurre con Les Terrasses

NOTA DE CATA: LES TERRASSES “VELLES VINYES” 2011

Elaborado con uvas de viñas viejas de varias pequeñas fincas de la zona, controladas por la bodega, todas con sistemas tradicionales. 

12 meses en barricas de roble francés, 

Caracteristicas Organolepticas

Color Cereza brillante

Perfume a Frutos rojos

Equilibrado en boca, toques de fruta roja

 

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Les Terrasses

Les Terrasses

Tenía pendiente de canjear un regalo que me habían hecho y de las opciones que había, escogimos esta por aquello de probar algo fuera de Barcelona.  El cupón de nos daba la opción de un Menú:

Entrantes:

Ensalada de queso de cabra, peras al vino, nueces caramelizadas y vinagreta de miel y mostaza

Risotto de setas

Carpaccio del día

Segundos a elegir

Confit de pato con coulis de vino con ciruelasy chips de verduritas
Pies de cerdo deshuesados con setas de temporada, ajos tiernos y reducción del jugo de cocción

Butifarras del Perol (blanca y negra) con manzana flambeada con Calvados
Papillote de suprema de salmón con verduritas al vino blanco, limón confitado y tomillo

Postre del día

Te los indicaban en el momento. Incluían helados, repostería y fruta.

Pues bien, después de pasear un rato por Alella, haber entrado en la bodega para comprar vino de la zona, (como no) y unas fresas del Maresme con un aspecto tremendo (luego confirmé que el sabor también lo era!) nos dirigimos al restaurante, que está a las afueras del pueblo. De hecho, es el restaurante de un hotel, el hotel Porta d’Alella. Un hotel por lo que vimos sencillo y pequeño, pero en un entorno bastante agradable. De hecho, uno de los motivos que nos llevó a decantarnos por este lugar fue la fama que tienen las vistas desde la terraza del restaurante. Entiendo que desde las habitaciones del hotel también.

Terraza restaurante les Terrasses

Terraza

El tiempo no acompañó, así que no pudimos comer en la terraza. El interior del restaurante es sencillo, correcto, pero algunos detalles no le ayudan a generar un buen clima, sobre todo en alguna de las mesas. No eran muchas, sólo 8 ó 9 de dos personas, combinadas para poder adaptarlas a demanda. El local es pequeño y realmente la terraza es la joya. Si algunos detalles se cuidaran un poco, quizá ganaría varios puntos. Por ejemplo tiene algunas mesas  justo al lado de la barra donde está la cafetera y cada vez que hacen un café genera bastante ruido. También la cocina está cercana y, aunque no hay grandes olores, al abrir la puerta parecía que  le faltaba ventilación. Pero bueno, no penséis que salimos impregnados de olor a fritanga porque realmente no fue así.

Como estábamos en Alella, escogimos un vino DO de la zona bodegas Serralada de Marina:  93 ceps, tinto crianza. 100% uva Sumoll. Un vino contundente.

Vino 93 ceps

Hicimos nuestra elección de los platos del menú, que ahora os detallaré y mientras que nos llegaban los platos, nos sirvieron un pequeño aperitivo. Parece ser que esta costumbre  se está imponiendo en bastantes locales y es de agradecer. Suele ser algo muy sencillo, pero es una gentileza hacia el cliente que no suponiendo nada para el restaurante, es un detalle que personalmente valoro mucho. En ese caso, un simple volavent con escalivada y queso de cabra gratinado (siempre hay algo de queso…)

Volavent de escalivada gratinado con queso de cabra

Volavent de escalivada gratinado con queso de cabra

Al ser un menú, no había mucha diversidad de platos como si hubiera sido una carta, como habéis podido ver, pero aunque el número era limitado, era suficiente para tener una comida variada. Fueron rápidos en servir los platos, sin que pasara demasiado tiempo entre el aperitivo y el resto del servicio. De los primeros platos, yo solo tenía la opción del carpaccio y sin el parmesano, puesto que tanto el risoto como la ensalada llevaban. Y para quitárselo a la ensalada, que siempre es algo más fácil de hacer en casa, se lo quité al carpaccio y así comía algo diferente. En esta ocasión era de buey.

Carpaccio de buey

Carpaccio

Detalle carpaccio

Acompañado de rúcula y un plato de tostadas pequeñas con mantequilla, el plato era bastante correcto. Aunque tuviera el acompañamiento, normalmente suelo aliñarlo con un poco de Aceite y algo de pimienta, pues por sabroso que esté, está cortado tan fino que, para mi gusto, necesita algo que le potencie un poco. La cantidad era correcta, la verdad es que es una ración bastante estándar, cada vez que lo he comido es más o menos lo mismo y la presentación, la típica. Al llevar la rúcula tan verde encima del carpaccio tan rojo siempre queda muy vistoso.

Rissoto de setas

Rissoto de SetasComo ya os comenté antes, yo no lo probé  por el “ingrediente lácteo”, pero como podéis apreciar, la cremosidad en este arroz estaba asegurada. Con un buen sabor y la textura adecuada, el rissoto era una buena ración. Es un plato que por los ingredientes que lleva entiendo que debe ser bastante saciante pero no fue razón para que la cantidad servida fuera poca. 

Respecto a los segundos nuestra elección fue por un lado el Papillote de suprema de salmón con verduritas al vino blanco, limón confitado y tomillo. El salmón cocinado así suele ser muy sabroso y el aderezo estaba equilibrado. Realmente acertamos.

Papillote de suprema de salmón con verduritas al vino blanco, limón confitado y tomillo

Papillote de suprema de salmón con verduritas al vino blanco, limón confitado y tomillo

Una buena pieza de salmón, jugosa por dentro y muy aromatizada con las verduras y el tomillo. Cocinado en su jugo y bien presentado fue un acierto escoger el pescado. Como habíamos visto el menú antes de ir, ya teníamos pensado el otro segundo,  las botifarras de perol, pero cuando llegamos y nos dieron las cartas para escoger, nos indicaron que no tenían, así que lo cambiamos por los Pies de cerdo deshuesados con setas de temporada, ajos tiernos y reducción del jugo de cocción.

Pies de cerdo deshuesados con setas de temporada, ajos tiernos y reducción del jugo de cocción

Pies de cerdo deshuesados con setas de temporada, ajos tiernos y reducción del jugo de cocción

La presentación del plato lo hacía más apetecible aún que el nombre. Estaba bien cocinado, al parecer, sin prisa, los pies de cerdo, muy melosos. Como suele pasar en los guisos bien hechos, el secreto es la cocción tranquila, dejar que los ingredientes se mezclen, dedicarle a cada uno su tiempo y encontrar la combinación ideal. En este caso, estaba bastante conseguido. Otro acierto muy sabroso.

En el intervalo de la comida el tiempo mejoró considerablemente, pasando el riesgo de chubascos, saliendo el sol y subiendo la temperatura, haciendo más apetecible la terraza…así que aprovechamos para tomar allí el postre. Los postres del día eran varios, pero escogimos dos clásicos, uno de chocolate y otro de manzana.

Brownie

Brownie

Tatin de manzana

Tatin

Realmente es difícil encontrar postres de este tipo que no cumplan mis expectativas. A mi me parece que siempre están buenos!. En estos dos, ninguno defraudó: eran apetitosos por aspecto y, una vez ya probados, la lucha era cuál era más bueno!. En el Tatín se veían buenos trozos de manzana, sin llegar a deshacerse se mantenía sólida, que no cruda y en un buen punto de dulzor. El brownie, siendo un postre más contundente, era lo suficientemente esponjoso como para no resultar pesado. Estaba en su punto, ni muy ligero ni demasiado apelmazado. Ay!! el punto dulce que siempre redondea la comida.

En fin, como dice el refrán ” A caballo regalado…” quizá no es un sitio para desplazarse expresamente, aunque la comida era buena, tampoco nada fuera de lo normal. Ahora, si algún día queréis hacer algo diferente, no excesivamente caro (el menú eran 25 Euros, bebida aparte) estáis por la zona o queréis pasar una diferente, yendo a Alella a comprar vino y luego comer, pues no es una mala opción. Quizá una noche de verano en la terraza mejoraría el asunto…

Si lo visitáis, no olvidéis decir que lo habéis visto en Baco y Boca 🙂