Crema de Calabacín con un toque Umami

Crema de Calabacín con un toque Umami

En Marzo tuvimos la suerte de ser invitados a Le18, un sitio estupendo cercano a Plaza España que han transformado totalmente convirtiendo una antigua fábrica de hielo industrial que utilizaban desde l’Escorxador (matadero) en un local elegante, moderno y funcional, combinación ideal si además lo mezclamos con un gusto extraordinario y un trato cordialísimo.

Sesamo con sabor a cereza ume crema de calabacin

Este nuevo proyecto tiene varios brazos que abarcan diferentes eventos todos relacionados con la gastronomía y que seguro nos darán que hablar en breve. De momento, asistimos a la presentación de unas Especias Japonesas que se catalogarían como Umamis. ¿Habéis oído hablar de ello? El Umami es el llamado quinto sabor. Una palabra japonesa cuya traducción sería sabroso y que provoca muchísimas sensaciones. Aquí tenéis más detalles sobre qué es.

pp Sesamo con sabor a cereza ume terra exotique crema de calabacin

Uno de los productos que nos dieron a conocer fue el Sésamo a la ciruela Ume, y, ya que nos trajimos una muestra para casa había que darle uso, y ¿por qué no empezar con una receta sencilla, de diario para convertirla en un plato con un punto más exótico?

Pues os vamos a contar como hicimos una crema de calabacín, que hace tiempo que no ponemos una receta. Podréis hacerla con ingredientes más cotidianos, porque está buenísima o darle el toque asiático con este sésamo hacerla más sofisticada. Como siempre, proporciones a ojo (queremos decir que no son pesadas al milígramo) y adaptaciones las que queráis para que la disfrutéis como os plazca.

calabacin y cebolla para crema de calabacin

Ingredientes para un par de tazones:

Los imprescindibles AOVE (aceite de Oliva Virgen extra) y sal.

Un par de calabacines , que hagan más o menos un Kilo.

Una cebolla.

Un chorrito de vino blanco.

Los complementarios, una loncha de jamón y semillas de sésamo a la ciruela Ume.

Empezamos por picar la cebolla para ir cocinándola a fuego medio. Mientras que se va haciendo, pelamos los calabacines y los cortamos a rodajas. Hacerlo así no tiene más finalidad que tarden menos en hacerse: a más pequeño lo cortemos, más rápido se harán, con el consecuente ahorro, que hay que mirarlo todo. Si vais con prisa, pues cortadlo como más cómodo os resulte 🙂

calabacin a rodajas crema de calabacin

Mientras, la cebolla habrá ido cogiendo color, estará seguramente en su punto, pero si no es así, ir moviéndola hasta que más o menos coja un color dorado

cebolla pochada crema de calabacin

Añadir el calabacín y mezclarlo todo. Salarlo y subir un poco el fuego, con cuidado que no se queme la cebolla. Verter un chorro de vino blanco, un toque diferente que le sienta muy bien, del que también podéis prescindir, aunque no os lo aconsejamos. También se le puede añadir un poco de caldo concentrado, media pastilla, de carne, que también ayudará a que esté más sabroso. En cuanto se evapore el alcohol del vino, añadir agua o caldo si tenéis hasta justo cubrirlo.

calabacin y cebolla pochada con agua crema de calabacinAhora, dejadlo cocer a medio fuego durante 15-20 minutos dependiendo de si lo habéis cortado más o menos fino. Cuando ya esté todo bien blanco, retirar del fuego y pasar por la batidora hasta que quede fino, una crema. Y ya está, hasta aquí, la crema de calabacín. Pero se trata de hacer algo diferente, de echarle imaginación y de buscar nuevas alternativas ¿no?. Aquí va nuestra sugerencia.

En una sarten sin añadirle nada de aceite, pon dos lonchas de jamón. Obviamente, cuanta más calidad tenga el jamón mejor, pero para darle un toque tampoco es necesario que utilicéis un “5J”. Se trata de asarlo, de darle un toque crujiente.

jamon pasado por sarten crema de calabacin

Y ya nos disponemos a servir. Tenéis dos opciones, poner la loncha entera o hacerla trozos, como más os guste o como más vistoso os quede.

Zenital crema calabacin servida con loncha de jamon y sesamo ciruela ume_

Nosotros, servimos en un bol la crema, troceamos la loncha de jamón y le dimos el toque final, tanto estético como de sabor con el sésamo de ciruelas Ume. Además, un chorrito de aceite de Oliva en crudo, sin mezclar, que también realza el sabor. Un primer plato buenísimo, o único para una cena ligera, sano, sabroso y fácil. Como os comentábamos, la crema de calabacín es un plato que hacemos bastante, pero ahora, con el sésamo, le hemos dado ese toque de distinción que la suba a un nivel más… Os lo recomiendo, pequeños aderezos de este tipo son los que marcan la diferencia!.

Bon profit!

Anuncios

Bun Sichi

Bun Sichi

Haciendo una reflexión, es raro que con lo que nos gusta la comida asiática vayamos tan poco a restaurantes japoneses, chinos o vietnamitas, por nombrar algunos y por ser los más numerosos. Aunque suene pedante, cuando hemos degustado más comida asiática ha sido en los propios países y en cierta manera, quizá inconscientemente puede provocar un temor al desengaño. Seguramente un temor infundado, porque por suerte hoy es relativamente fácil acceder a esta gastronomía en Barcelona. Si algo bueno tiene la globalización es la cercanía de cosas tan lejanas ¿no?

Sobre para palillos en Bun Sichi restaurante japones barcelona pasaporte time outDespués de muchos intentos frustrados, sin excusas posibles decidimos ir a un japonés. El dilema era elegir uno, pues últimamente la proliferación en Barcelona es tremenda y todos, según vemos por las opiniones de otros aficionados a la gastronomía, parecen buenos. Para decidirnos, aprovechamos la selección que Pasaporte Gourmet Time Out, tiene en la especialidad de la casa en cada uno de los restaurantes que participa, escogiendo Bun Sichi para comer Sushi y Sashimi.

Bun Sichi

Tarjeta restaurante Bun Sichi Japones Barcelona pasaporte time out

Bun sichi es una marioneta de  Bunraku, nombre genérico del teatro de marionetas japonés que, según información de wikipedia, se caracteriza por la unión de tres artes escénicas distintas, las marionetas (ningyō), la recitación (jōruri) a cargo del recitador (tayū) y la música del shamisen. Pero aquí hablaremos del restaurante que adoptó el nombre y que es uno de los que más tiempo lleva en Barcelona, desde 1991. Seguramente por aquel entonces les tocaría explicar a todos los que entraban en que consistía cada plato, ya que incluyen en su carta todos los más cotidianos de Japón. 

Bun Sichi está en Lluís Pellicer  20, un poco más abajo de Diagonal, un pasaje que va de la calle Casanovas a Muntaner lleno de opciones gastronómicas. No tiene gran fachada y el interior tiene una estructura típica nipona: barra con cocina a la vista y mesas. No es un gran local, más bien pequeño pero bien organizado. De alguna forma se notaba la estética de los 90, aunque no se ve desfasado. Tiene una carta amplia, pero ofrece un par menús muy interesantes con cinco primeros, cinco segundos y cuatro postres a elegir a buen precio que además puedes combinar: 17,50 y 19,50 Euros más iva que dan variedad y te permiten degustar un poco de todo.

Pedimos consejo cuando vienen a tomarnos nota y nos sugieren tomarnos el surtido de Sushi y Sashimi que Pasaporte Time Out ofrece y elegir un menú cada uno. Y cuando se pide consejo, es para aceptarlo.

Surtido de tres piezas de Sushi (salmón, atún y rodaballo) y nueve de Sashimi (atún, salmón y bonito)

Detalle Sashimi salmon en Bun Sichi restaurante japones barcelona pasaporte time out

Detalle Nigiri en Bun Sichi restaurante japones barcelona pasaporte time out

Detalle Sashimi atun en Bun Sichi restaurante japones barcelona pasaporte time outEl surtido tenía atún, salmón, rodaballo y bonito. Buen pescado y de buen tamaño, un entrante ideal de intenso colorido para compartir y empezar a ambientarse mientras que traen lo que debe pasar por el fuego. Con su salsa de soja de rigor que puedes servirte al gusto, las piezas estaban exquisitas.

Mesa en Bun Sichi restaurante japones barcelona pasaporte time out

Elegimos de primero el surtido de Dim Sun y el Wok de Verduras, y de segundos el Magret de Pato Tataki con Foie y el Chuleton de Buey Teriyaki. Como es costumbre, se sirven los platos según van saliendo y se ponen en el centro para que te sirvas, no tienen nuestro ritual de primeros, servir a cada uno el suyo y cuando se acaban, volver con el segundo. Lo primero que nos sirven es el Dim Sun

Dim Sun

Surtido empanadillas al vapor dim sun en Bun Sichi restaurante japones barcelona pasaporte time out

Detalle surtido dim sun empanadillas al vapor en Bun Sichi restaurante japones barcelona pasaporte time out

Los Dim Sun son unas empanadillas al vapor o fritas muy popularizadas en Japón. Al parecer, el plato es originario de China. Por lo que hemos averiguado, así parece, pero forma parte de la dieta japonesa, por lo tanto, aceptamos “pulpo como animal de compañía”. El plato tenía seis piezas diferentes, 4 al vapor y dos fritas, parecido a un rollito de primavera y estaban rellenas de verdura y carne. La omnipresente salsa de soja seguía acompañando para mojar los Dim Sun.

Enseguida y antes de acabar este plato, llega el siguiente

Magret de Pato Tataki con Foie

Magret de pato Tataki con foie Bun Sichi restaurante japones barcelona

Detalle magret de pato tataki con foie en Bun Sichi restaurante japones barcelona pasaporte time outEl Magret en su punto, rosado y el foie casi en igual proporción que el Magret. Normalmente, los platos que son “con foie” no son excesivamente generosos en este ingrediente, suele estar pero su presencia en muchos casos es escasa. No era el caso, el foie aquí estaba y en cantidad. La carne muy jugosa gracias a la forma de cocción, el Tataki

Casi al mismo tiempo, también nos sirven el otro plato de carne, y aprovechamos para reclamar el wok de verduras, que aunque como hemos comentado no son tan rígidos en el orden de servir como nosotros, es cierto que la sensación fue que se habían olvidado, pues no es un plato de gran elaboración y por ligereza, es más lógico comerlo antes o a la vez que la carne…aunque esto quizá es un cuestión nuestra.

Chuletón de Buey Teriyaki

Chuletón de Buey Teriyaki en Bun Sichi restaurante japones barcelona pasaporte time out

Detalle Chuletón de Buey Teriyaki en Bun Sichi restaurante japones barcelona pasaporte time outIgual que el Magret, en su punto de cocción, rosada por dentro y muy tierna. No era un Chuletón a lo vasco, la ración era correcta para compartir, pero no debemos ir con la idea de comer la carne a peso como suele pasar en los restaurantes que ofrecen esta pieza. También jugosa y muy sabrosa con gracias a la Salsa Teriyaki

Mientras que comíamos la carne, volvimos a reclamar el wok de verduras, que dedujimos que ya estaba haciéndose porque enseguida lo trajeron. Cuando llego no era lo esperado. Entre la tardanza y los ingredientes nos decepcionó un poco

Wok de verduras

Wok de verduras en Bun Sichi restaurante japones barcelona pasaporte time outComo veis, no había gran variedad de verduras. La decepción no vino ni mucho menos por el sabor, sino porque esperábamos otra cosa, simplemente. A veces te haces una idea de algo sin basarte en nada, simplemente en la imaginación, sin tener en cuenta que puede ser diferente. Cuando esto pasa no deberíamos decepcionarnos, ya que no tenemos ninguna referencia, pero es inevitable. El wok de verduras era más bien un gran plato de soja germinada, con algo de lechuga y alguna seta. De sabor estaba bueno, si te gusta la soja claro. Si es así, es un buen plato.

Pasamos a los postres. De los menús, casi todos tenían el toque exótico, diferentes de los que encontramos en restaurantes más convencionales, aunque todos dulces, como deben ser.

Crepe de Té verde con plátano y chocolate

Crepe de te verde con platano y chocolate en Bun Sichi restaurante japones barcelona pasaporte time out

Crep te verde platano y chocolate en Bun Sichi restaurante japones barcelonaLa crepe de té verde envolvía un plátano bastante grande, sin cocinar. Aderezado con el chocolate y un toque de nata de adorno, una forma de comer fruta de postre con un toque diferente a lo normal. Bastante bueno y nada empalagoso. Si te gusta el punto dulce final y no eres excesivamente goloso, es una buena elección.

Manzana en Tempura con Helado

Tempura de manzana y helado en Bun Sichi restaurante japones barcelona pasaporte time out

detalle de Manzana en tempura con helado Bun Sichi restaurante japones barcelonaHacer la fruta en tempura es una forma de servirla tibia. Pasarla por la fritura potencia el dulzor al mezclarla con el aceite. Siempre que la hemos probado está buenísima. El helado que la acompañaba tenía un toque de coco y el sirope, no sabríamos deciros, quizá mango. De cualquier forma, muy bueno, para nuestro gusto, mejor que la Crepe.

Acompañamos la comida con un blanco Costers del Segre del que Baco nos dará detalles, Cristiari 2012

Vino Cristiari 2012

Cristiari 2012 Costers del Segre BlancoEn Bun Sichi nos quitamos la espina de los asiáticos en Barcelona, inciando esta “andadura” por llamarla de alguna forma con un listón alto. Ha sido el primero, pero seguro que no el último, porque además al salir confirmamos que no es necesario estar de vacaciones en el Este para poder degustar buena comida japonesa y seguro que tampoco para las de otros países de la zona. Un sitio muy recomendable, con más de 20 años de atención al cliente en Barcelona que además, pone a nuestra disposición la entrega a domicilio por si estáis perezosos.

Carta a domicilio

Carta servicio domiclio Bun Sichi restaurante japones barcelona

Os animamos a probarlo, si váis, os recomendamos reservar y si no lo hacéis, siempre podéis optar por llevaros la comida a casa 😉

Bon profit!

Temple Club

Temple Club
Temple Club Ho Chi Minh

Temple Club Ho Chi Minh

Hoy os traemos algo que para poder probar tendréis que hacer un largo viaje. Concretamente A Hồ Chí Minh, antigua Saigon, la capital de Vietnam. Un rincón difícil de encontrar, localizado en el segundo piso de un edificio histórico de 1880 que servía para alojar a los visitantes de un templo hindú donde la estética y elegancia francesa del local evoca aquellos lugares donde se reunían los cronistas occidentales.

Una cocina cuidada, sencilla, con claras influencias de la historia de la ciudad, con toques franceses, chinos, indios y Khmer, pero en su esencia cocina tradicional Vietnamita.

Para acceder a él, dos hileras de elefantes cargan con lámparas de luz tenue y nos guían hacia las escaleras para subir al restaurante.

Entrada Temple Club

Temple Club

Era tarde para comer allí, más de las tres y además éramos un grupo numeroso, no tenía la seguridad de que nos sirvieran, pero no pusieron objeción alguna y, mientras que nos preparaban la mesa, nos sugirieron tomar algo fresco en la sala contigua al comedor y empezar a ojear la carta para tener ya nuestra elección al pasar al comedor.

Salón Temple Club

Sala de espera Temple Club

GramofonoVentilador

Un salón que recuerda a los típicos clubs para europeos que solían crearse en todas las colonias. Butacas, sofás orejeros, lámparas de pantalla y diversos objetos antiguos decoran la sala y te trasladan unos años atrás. Un salón polivalente, utilizado para la espera antes de la comida, como nosotros hicimos, refrescándote del calor asiático ojeando la carta, pero también para las posibles copas que puedes tomar después de la comida o cena, dejando el comedor y acomodándote para alargar la sobremesa.

En no más de diez minutos nos vienen a buscar para acompañarnos a nuestra mesa. Otro pasillo nos lleva a la otra parte del local, abriéndose un espacioso comedor colonial, refinadísimo que me sorprendió por su elegancia.

pasillo comedor

Mesas de diversas formas y tamaños, decoración en madera oscura y unas espléndidas vidrieras dejaban pasar la luz natural.

vista comedor vidrieras

mesa

Nos acomodamos en la mesa que nos habían preparado, ya teníamos más o menos decidido que íbamos a tomar, pero aún así le dimos un último vistazo a la carta. Esta vez no tomamos vino, porque encarecía considerablemente la cuenta y con el calor tampoco apetecía mucho, entraba mucho mejor una cerveza o agua para hidratarse bien. Al sentarnos, vemos el detalle de los cubiertos de alpaca y los palillos para que elijas con qué comer más fácilmente.

servicio mesa

El ajuar de buen hilo cerraba el círculo a los servicios de mesa. Junto con diversos detalles como cajas de madera que encerraban las consolas de aire acondicionados, pequeñas celosías utilizadas para separar mesas y un servicio impecable por parte de los camareros evidenciaban la preocupación de cuidar el más  mínimo detalle para que el cliente se deje llevar y disfrute del momento de la comida.

Había gran variedad de platos, pero nos decantamos por algo más típico del lugar, ya sabéis: allí donde fueres, haz lo que vieres, así que… escogimos de primero una ensalada de Buey con Loto.

Ensalada de Buey con Loto

Ensalada de buey con loto

Pan de gambas

Apetecían platos lígeros así que la ensalada era perfecta. Buena ración, y buena de sabor. Aprovechan prácticamente todo del loto y realmente tiene un sabor muy característico: anisado y fresco. Una ensalada acompañada de lo que aquí llamamos pan de gambas y la salsa que suelen poner siempre, que no sé explicaros de que está hecha, es un poco picante y nosotros la utilizábamos para aliñar la ensalada. Lógicamente, no encontrabas aceite de oliva, ni vinagre, pero no era necesario. Había bastante carne, en lascas y fría, como un fiambre, cacahuetes, zanahoria, pepino… realmente, muy sabrosa.

Optamos por dos platos de carne para los segundos, uno de ellos por el sugerente nombre y la combinación de sabores que podría tener y el otro por ser cocinado al estilo del restaurante.

Empezamos por las costillas de cerdo con salsa de naranja

Costillas de cerdo con salsa de naranja

Costillas de cerdo con salsa de naranja

Acompanadas con verduras como solo los asiáticos saben cocinar, las costillas eran realmente deliciosas. Con ese punto agridulce, las verduras al dente, con el toque cítrico de la naranja era un plato con una conjunción de ingredientes magnífica. Las costillas tiernas y para comer con las manos: para chuparse los dedos, literalmente!.

Pollo al estilo Temple

Pollo al estilo Temple

El otro plato era un pollo al estilo Temple, picante, pero en su justa medida. Una especie de guiso, servido con delicadeza y con una salsa para “hacer barquitos” tremenda. Difícil de definir, era bastante especiado lo que suponía una mezcla de olores que potenciaban su sabor. Un plato recomendable, y seguramente único! . Aunque no tienen el hábito de comer con pan, no por dificultad de encontarlo, su herencia francesa hace que sea fácil, sí que acompañan la comida con arroz hecho al vapor, que en este caso, mezclado con la salsa estaba buenísimo. Quizá hicimos una aberración…

Y pasamos a los postres, donde la oferta era bastante continental, así cogimos algo que nos apeteciera, sin dar más vueltas.

Cheesecake

cheese cake

Pues ya veis la foto. Sin saberlo, ¿hubierais dicho que esto es una cheese cake? Yo no. Así que no acertamos, era una tarta, supongo que de queso, pero con mucho bizcocho. No es el cheese cake que conocemos. Quizá, relacionamos cheese cake con el neoyorquino y esté mal, ya que tartas de queso hay muchas, aunque no son mi especialidad por lo del queso, algunas de ellas sí las como, pero en esta ocasión, no fue un buen postre. Es posible que, como siempre, fuera una cuestión de expectativas. Lástima.

Mousse de chocolate

mousse de chocolate

Pues tampoco acertamos con la mousse!. No es que estuviera mala, ninguno de los dos postres lo estaba, pero no al nivel del resto de la comida. Era una Mousse bastante simplona, sin nada a destacar. Comestible, pero nada más.

Eso sí, un buen café con chocolatina para despedir la comida, uno de los expressos más parecidos a los que aquí tomamos, pero sin llegar a la altura, el listón está alto. Y ojo, que Vietnam tiene un café extraordinario, de lo mejorcito que he probado, pero lo sirven de forma diferente.

Café

cafe

Resumiendo: la comida no estuvo mal, los platos principales buenos,  los postres, pues no, para que nos vamos a engañar, más bien normalitos tirando a bajo. Seguramente en otros sitios, en lo que a comida se refiere puedes comer algo mejor, pero no en un entorno tan magnífico como este. Comer bien en Vietnam es fácil y barato, desde cualquier chiringuito callejero hasta locales más snobs, pasando por todo lo que podáis imaginar en la franja del medio, pero no tienen la autenticidad de Temple Club. Cabe la posiblidad de que la elección de postres no fuera la correcta, quizá nos perdimos la oportunidad de comer uno de los mejores postres de la cocina tradicional vietnamita, pero seguramente no lo sabremos nunca.

barra

Baños

Vale la pena visitarlo, por lo escondido y por la tranquilidad que se respira en este restaurante. El ambiente y decoración invitan a unas horas de relajación. Nosotros fuimos a comer, pero creo que a la hora de la cena tiene que conseguir un entorno maravilloso. Si tenéis oportunidad id a verlo, solo eso ya vale la pena.

Japan restaurant week

Durante esta semana, en Barcelona y en Madrid, está vigente la Japan restaurant week. Siguiendo el planteamiento de la Restaurant Week de Barcelona que se celebró en Abril Sigue leyendo

Indochine Ly Leap

Indochine Ly Leap

Hace unas semanas, una gran amante de la gastronomía, con quien comparto información y que también relata sus experiencias en su Blog con muy buen criterio y gusto, me habló de este restaurante como algo diferente que tenía que probar. Justo cuando lo comentamos a los pocos días en el programa de TV3 Cuines el cocinero camboyano Ly Leap compartía las recetas que ofrece en el restaurante públicamente para que pudiéramos cocinarlas en nuestra casa. Pasaron unos pocos días más y Atrápalo lanzó una oferta que recuperaba alguno de los menús de la Restaurant Week que se celebró en marzo, incluyendo el de Indochine, que consistía en una oferta de menú por 25 Euros por persona. Así pues, ya que  el destino me estaba lanzando señales inequívocas de que tenía que visitar este restaurante  de comida asiática en Barcelona lo antes posible, fuimos a comer.

En pleno centro de Barcelona, en la calle Muntaner 82 podemos encontrar un paraíso asiático donde perderse un par de horas como mínimo y disfrutar de un ambiente exquisito, tranquilo y cálido, saboreando una comida servida con elegancia, contrastada en sabores, cocinada con ingredientes poco habituales en nuestra cocina y a la que nuestro paladar está poco habituado.

Nada más entrar al local, lo que parece un jardín de flores más que un restaurante nos una colorida bienvenida. Nos reciben, confirmamos  la reserva hecha sin ningún problema y nos acompañan a la mesa. Adentrándote en el restaurante vas observando una decoración de estilo oriental, llamativa, pero no estridente. No penséis en un minimalismo Japonés ni en un recargado Chino, sino más bien en Vietnam, Laos, es decir, realmente en la antigua Indochina

Flores de intensos colores

orquidea

Velas de diferentes tamaños y colores

vela

Velas y flores

Esculturas con formas indescriptibles

escultura bn

Murales que nos evocan al lejano oriente

muralbn

mural

Antes de llegar a nuestra mesa, pudimos ver la cocina encerrada en una gran vidriera a la vista de cualquiera,ya que está situada antes de entrar en el comedor,donde prima la organización y la limpieza.

Cocina Indochina

Ollas

cocina

morteros bn

Las mesas se encuentran hundidas en un estanque lleno de carpas, que queda casi a la altura del asiento. El servicio es completo y los platos, las copas y cubiertos o palillos son de formas simples y elegantes a concordancia con el ambiente del restaurante. Entre dos filas de mesas hay una pasarela por donde los camareros se mueven y sirven a los comensales sus platos, teniéndose que agachar para llegar a la altura correcta. En el centro del restaurante hay una pequeña construcción techada, una especie de cabaña envuelta de plantas donde las mesas están a una altura normal. Un detalle a tener en cuenta, pues entrar o salir de las mesas hundidas en el estanque no es recomendable para personas poco ágiles, muy corpulentas o con movilidad reducida. Para el personal femenino y como consejo, mejor no ir con minifalda 🙂

Interior restaurante Indochina

Mesas

mesa

mesapp

mesa1 web

cabaña

Aunque por los nombres de los platos podemos pensar en bocados demasiado especiados o dulces, no es así. Los sabores son mucho más sutiles. Los aderezos están en su punto, sin sobresalir ninguno sobre  otro, sin exceso que apague el ingrediente principal, todo en su justa medida. Suaves combinaciones que hacen unos platos finísimos al paladar. El menú consistía en

Aperitivo
2 saquitos: Pasta crujiente rellena de carne y gambas con hierbas aromáticas y salsa de ciruelas

saquitos1

La pasta filo  que recogía el relleno de carne y gambas estaba crujiente y nada aceitosa, con un ligero picante que provocaba un pequeño cosquilleo en el paladar. Una salsa dulce potenciaba el sabor de este entrante que ya iba abriendo boca hacia los platos principales que venían a continuación. Inexcusable pedirlo!.

Primero (a escoger)
Lasaña de arroz mar y montaña al vapor y pasada a la plancha

lasaña

Servido en una losa de pizarra como plato, un pescado, con una textura parecida a la de la panga, si es que no lo era, hacia el papel de las placas de pasta que componen la lasaña tal y como la conocemos nosotros, la carne picada, para nosotros el relleno, topaba el plato. Un pequeño toque de color en una salsa bastante picante, potenciaba el sabor si se cogía la ración justa, sin matar el pescado ni la carne con su fuerza. Bien cocinado, nada reseco aún sin llevar ninguna salsa.

o
Langostinos trabajados con cítricos y salsa de mango verde

Gambas

El dulzor de la salsa le sentaba a los langostinos de maravilla. Servidos ya sin piel ni cabeza, para poder comerlos directamente, con un toque crujiente, se percibía el cítrico que tan buen sabor da al pescado, pero sin  acidez. Una buena ración en un bol con la salsa en un pequeño recipiente que al servir el plato era volcado encima, entiendo que para percibir todo su aroma y para que los langostinos no se empaparan demasiado del dulce, si quizá hubieran sido servidos ya con la salsa.

Segundos (a escoger)
Pollo aromatizado con hojas de naranjo con salsa de coco y lima kaffir

pollo

pollo

Pollo ya troceado sobre una hoja de quizá col cruda (no estoy segura) y bañado con la salsa de coco y lima, tenía una presentación sofisticada, virtud que se extendía al sabor del plato. Personalmente el coco no es algo que me apasione y tenía mis reticencias, pero debo reconocer que era tan suave que casi no se percibía. Es bastante difícil describir estos platos porque no se parecen a nuestra cocina habitual. Realmente, muy muy bueno.

0
Ternera macerada con cúrcuma,galanga, citronella a la plancha con salsa de cilantro y cacahuetes y un toque agridulce estilo vietnamita.

ternera

ternera1

La citronella, además de ser, al parecer, un buen remedio contra los mosquitos, daba un toque de frescor a la ternera servida también troceada y aderezada con la salsa de cilantro, que aromatizaba cada bocado. Una vez más sorprendentes sabores bastante difíciles de describir.

Acompañamiento
Arroz frito con albahaca thai, cebolleta y cilantro.

Bol arroz web

Primer plano arroz

El arroz acompañaba a todos los platos, en lugar del pan que aquí comemos. Frito y servido en dos generosas raciones, uno por persona, con un toque picante justo y muy sabroso. Casi más que un acompañamiento, podría tratarse de un plato más del menú.

Postres (a escoger)
Mango natural

mango

mango1 web

También en losa como alguno de los platos anteriores, el mango estaba en su punto de madurez y originalmente servido preparado para comer directamente, como podéis apreciar en la fotografía. Un final dulce y natural que no necesitaba ningún acompañamiento.

0
Arroz negro con crema de coco y sésamo

Arroz negro web

Arroz negro BN web

Movidos por la curiosidad del arroz negro de postre, había que probarlo. Enseguida la camarera nos aclara que no es un arroz cocinado con tinta, como aquí lo conocemos, sino que se trata de un arroz asiático, de color negro en su forma natural, también conocido como arroz venere, arroz del emperador o arroz prohibido porque su consumo se limitaba a las mesas donde comía esta figura. Es un arroz dulce y posiblemente el postre más exótico que he probado. El sésamo, que tan bien sienta a casi todo y la crema de coco hacían de este postre un manjar. Imprescindible.

Bebida
Una copa de vino (blanco, negro o rosado) o un refresco.

En este caso nos pedimos una botella de vino blanco porque nos pareció que acompañaría mejor la comida. Dado que el menú incluía una copa, nos dieron la opción de igualmente traernosla de tinto si nos apetecía con alguno de los platos, un detalle a tener en cuenta. Escogimos un clásico blanco que no se encuentra en demasiados restaurantes y cada vez que tenemos oportunidad y lo encontramos en carta aprovechamos para pedirlo: Terras Gauda. Un vino recomendado por la propia bodega para acompañar a la cocina asiática, en su punto exacto de temperatura y servido con cubitera para mantenerla. Es un blanco muy recomendable, si no lo habéis probado no dejéis pasar la oportunidad de hacerlo.

Vino Terras Gauda

En general, la experiencia visual, olfativa y gustativa es única. Desde el primer momento que entras en el restaurantes te das cuenta que no es un lugar habitual, la decoración llama la atención, antes de sentarte en la mesa es recomendable visitar el local, que por si mismo ya es toda una atracción. La mezcla de olores a cítricos y especias sin una clara identificación, la comida elaborada con gusto y exótica son una buena opción para salir de la rutina. Es un lugar ideal para una ocasión romántica. Yo fui a mediodía, pero le debo una visita nocturna, debe ser impresionante. Seguramente, la luz tenue de las velas hacen de él un lugar ideal para parejas,  bien sean consolidadas o bien para que alguien acabe de decidirse a dar un paso más. En cualquier caso sirve para cualquier ocasión en que tengáis la necesidad de sorprender a alguien. Ponedlo en vuestra agenda.