L’Àncora

L’Àncora

En Tossa de Mar, pueblo en la Costa Brava es difícil escoger un restaurante para comer. Y no por no encontrar alguno bueno, sino por todo lo contrario, ya que hay una variedad tremenda de todo tipo, destacando los arroces,  pescados frescos del día elaborados de diversas maneras, mariscos…todos sugieren mar, verano y playa. En todo el paseo marítimo y alrededor del Castillo hay muchísima oferta para escoger, donde podéis comer desde tapas, pizzas, carnes a la brasa, hasta un menú con todos sus primeros, segundos y postres y todo a precios bastantes asequibles. Además, durante todo este año podéis encontrar en algunas cartas de ciertos restaurantes platos típicos de la  cocina Tossense, ya que  hay vigente una campaña para que la cocina tradicional de la Costa Brava sea promocionada, evitando que se pierda con el tiempo. Son platos de la gastronomía local, menos conocidos, muchos de ellos de origen marinero haciendo monográficos de platos concretos durante un periodo de tiempo determinado. Todo el calendario gastronómico de la Costa Brava y el Pirineu de Girona podéis consultarlo en costabrava.org. Durante este mes de Junio el “plato promocionado”  en Tossa  son los Fideos a la cazuela.

Como la visita a Tossa no fue provocada por esta razón, pues desconocía estas jornadas, había pedido recomendaciones y, aunque el consejo fue : “en cualquiera comerás bien”, me decanté por uno de los restaurantes del grupo pini  el cual contempla varias opciones con diferentes tipos de cocina y ambiente, pero nos apetecía un arroz y el menú que nos ofrecía uno fuera de la paella,  (del senyoret o no), del arroz negro y de otros típicos  era el Restaurante l’Ancora.

Restaurante l’Àncora

Restaurant L'Ancora

L’Ancora es el típico restaurante de paseo marítimo, con colores azules y blancos, calderos de arroz entrando y saliendo y un servicio familiar y encantador. Tiene la terraza que podéis ver en la foto y otra semicubierta  por la que pasas antes de llegar al interior del local, decorado a lo “marinero”

Terraza restaurante

Terraza Restaurant L'Ancora

Esa fue la primera impresión que nos llevamos de este lugar y  a medida que iba pasando el rato íbamos confirmando, todos sus camareros pendientes y amables para que no faltara de nada, mimando el servicio y cuidando el detalle. No habíamos hecho reserva, pues no era aún temporada alta y no era necesario así que no tuvimos ningún problema.

L’Ancora dispone de dos menús además de la carta, el Menú Ancora y el Menú Tossa, uno más económico que el otro, pero los dos lo bastante completos para quedar satisfechos. Nos decantamos por el Menú Ancora, ya habíamos visto que incluía el arroz que nos apetecía comer, así que no perdimos mucho tiempo en la decisión.

Ya había comentado el detalle que últimamente se está viendo en algunos restaurantes de poner un aperitivo junto con la bebida mientras que traen los platos principales. L’Àncora entra en esta clasificación y, aunque una vez más este aperitivo llevaba queso, así que me quedé con las ganas…con la buena pinta que tenía!!

Aperitivo Ancora

Aperitivo hojaldres de roquefort

Por lo que me explicaron, se trataba de una especie de hojaldre de Roquefort, bastante bueno. Mi paladar no puede opinar, pero la vista sí y el aspecto era realmente apetitoso, con un buen punto de horneado. Además del menú y para acompañar, nos ofrecieron un pa de coca, que estaba en su punto: fino, prácticamente sólo corteza, no demasiado hecho pero si crujiente como debe ser, aún con el tomate untado. La verdad es que el pan, en todas sus versiones está siempre tan bueno!

Pa de coca

Pa de coca

El pa de coca nos lo trajeron con el vino. Como ya la temperatura empieza a subir, aunque parece que no acaba de arrancar este año, escogimos un blanco para acompañar, por tomarlo más fresco y por el tópico de que la mayoría de platos eran de pescado. Nos decantamos por un Atrium, de bodegas Torres, un Chardonnay D.O. Penedés que nos acompañó durante toda la velada bien fresquito, servido, como mandan los cánones, en una cubitera. Un buen detalle que curiosamente en muchos restaurantes no suele darse fue que, al servir las copas las llenaron poco, lo suficiente para que no se calentara. Me he encontrado en alguna ocasión que te sirven la misma cantidad que si fuera tinto, por lo que pierde la temperatura enseguida. Otro pequeño detalle que valorar.

Vino Atrium

Pasemos ya directamente a los platos del menú: De primero escogimos el medio bogavante a la brasa con ensalada y la Ensalada templada de pulpo. La verdad en que siempre que estoy en la Costa Brava elijo para comer platos de pescado. Supongo que en cierta manera el olor a mar me despierta algún instinto y me sugiere que aproveche la oportunidad. Pescado y arroz, son ya platos fijos a comer en los restaurantes de playa. Optamos por las ensaladas pensando en el contundente segundo.

Medio bogavante a la brasa con ensalada

Se trataba de media pieza braseada con una ensalada que ya venía aliñada con una vinagreta de naranja que le sentaba fenomenal, dándole frescura. El bogavante, estaba hecho simplemente a la brasa, por lo que podía apreciarse todo su sabor. Si la matería prima es buena como en este caso  no era necesario añadir ninguna salsa que pudiera enmascarar su sabor. Un primer plato ligero para dejar hueco al arroz. Aunque sencillo, se veía esmero en la presentación, confirmando así esos pequeños detalles que antes os comentaba hacia el cliente.

Medio bogavante a la brasa con ensalada 1  Medio bogavante a la brasa con ensalada

El otro primer plato, la ensalada tibia de pulpo combinaba, además de la propia ensalada, patatas tibias y pulpo cocido. Aunque es un plato más habitual  sorprendía la cantidad de trozos de pulpo que contenía. Cuando se pide un plato de este tipo podemos encontrarnos con que el pulpo no esté presente más nada más que en el nombre y sea toda una aventura encontrar trozos en la ensalada. Pero, en este caso, como podéis apreciar, el nombre era totalmente acorde con el ingrediente. Junto con el bogavante y a la espera del segundo, una buena elección de platos ligeros.

Ensalada tibia de pulpo

Ensalada templada de pulpo

Y mientras que comíamos los primeros, el plato estrella, el arroz se iba cocinando. Habíamos elegido el arroz con bacalao y alcachofas, por no comer la típica paella y porque la combinación nos pareció interesante. Es cierto que el arroz lo aguanta prácticamente todo y siempre está bueno, pero si no tiene una buena base y una buena cocción, se nota. Por suerte no fue el caso y el arroz estaba exquisito.

 Arroz con alcachofas y bacalao

Caldero arroz con bacalaoCaldero arroz con bacalao detalle

Arroz había en abundancia, pero también el resto de ingredientes eran generosos. Para dos personas, un caldero muy bien servido donde podían apreciarse los trozos de alcachofa y bacalao que bautizaban el plato sin rebuscar. Tocaron a dos buenos trozos de bacalao por cabeza que ya de por si hubieran sido un segundo plato. No se trataba de un bacalao desmigado, sino de unas buenas rodajas. El arroz estaba en su punto, ni crudo ni pasado, se intuía un sofrito bien hecho y la dedicación necesaria para que la mezcla de sabores se conjugara con éxito.

Detalle plato arroz con bacalao

Mejillones, trozos de sepia, calamar y almejas completaban el guiso, pero en la cantidad idónea para no restar protagonismo a los ingredientes principales. Comimos dos raciones completas, era un pecado dejar allí ni un grano. Supongo que no es habitual dejar el caldero limpio, pero estaba tan bueno que no seguimos ningún protocolo y apuramos. Creo que hasta los mismos camareros quedaron sorprendidos. Os recomiendo encarecidamente que lo probéis, saliendo de los arroces más comunes. Extraordinario!

Plato Arroz con bacalao

Aunque habíamos quedado más que satisfechos con toda la comida (2 platos de arroz incluídos) no pudimos resistir la tentación de rematar con el punto dulce. Además daba la casualidad que dos de los postres incluídos en el menú eran de mis favoritos: Tatin de manzana y  Coulant de chocolate.

Tatin de manzana

Tatin y helado de vainilla

Acompañado de helado de vainilla y decorado con caramelo líquido, seguía la tónica del resto del menú: un postre completo, bien hecho, y sobre todo, dulce, dulce y dulce. No es necesaria sofisticación alguna si el Tatín está bien hecho! . Estaba   buenísimo, la manzana horneada sin deshacerse. Irresistible.

Detalle Tatin

La segunda opción, tenía que pasar la famosa prueba de fuego del coulant. Me intrigaba saber si este postre seguiría con la misma línea de mimo y buen hacer hasta ahora demostrada. Corrí el riesgo, y sólo al servirlo, sin llegar a tener que clavar la cuchara ya se podía apreciar que esta vez sí había acertado.

Coulant de chocolate

Coulant y helado de vainilla

También acompañado de helado de vainilla, espolvoreado con un poco de azúcar glas y bañado de chocolate líquido en vez de caramelo pero con el mismo estilo de decoración que el tatín, el coulant estaba aún templado y se podía intuir el chocolate líquido por la textura. Y confirmamos realmente que el coulant estaba bien hecho: bizcocho por fuera pero con el corazón deshecho, como debe ser!

Detalle interior coulant

En resumen, una comida que nos satisfizo, completa,  una relación calidad-precio muy buena, un trato amable, simpático, correctísimo y entrañable que consiguió que l’Ancora quede en nuestra memoria para volver en otra visita a Tossa y también que os lo recomiende si vais por la Costa Brava y podéis hacer una parada en este maravilloso pueblo.

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Gin&Vodka Tonic

Gin&Vodka Tonic

Si este fin de semana no sabéis dónde ir para tomar unas copas, en Hospitalet hasta el día 30 de Junio se celebra el Gin&Vodka Tonic Tour. Una serie de establecimientos, siguiendo el British Style (1/2 copa) ofrece estos combinados por 3 €. Siguiendo el modelo que ya se utilizo en la ruta de tapas para las fiestas de St. Jordi, existe una cartilla que podrás ir sellando según vayas consumiendo en los establecimientos adheridos a esta iniciativa con posibilidad de ganar premios. Bares de la ciudad, muchos ya clásicos (Oncle Jack, Tirsa , el viejo piano, Genesis…) se unen para promocionar la noche Hospitalense ;-).

Podéis tener más información en la web ihospi.com

Dîner en Blanc 2013

El 11 de Julio se celebra en Barcelona la segunda edición del Dîner en Blanc. Se trata de una iniciativa internacional denominada “picnic chic” donde todos los asistentes se reúnen llevando su ajuar para la cena y lo hacen en un espacio público de la ciudad, que se revelará a los participantes poco antes del día del acontecimiento. La condición es ir vestido de blanco y todo el servicio que cada comensal debe llevar ( los platos, sillas, mesas,  vasos), debe ser de ese color. El año pasado tuvo bastante éxito, llegaron a juntarse unas 300 personas en el parque Joan Miró.  Hay tres fases de inscripción dependiendo de si vas con invitación o no. Es una celebración que nació en París hace 25 años y donde llegan a congregarse 15.000 personas,  y ha sido importada a varias ciudades del mundo. Algo realmente diferente para una cena que suele acabar con un baile al aire libre. Toda una celebración en perfecta armonía. Si vais ese día por Barcelona y os encontráis con un montón de gente vestida de blanco cenando en la calle, pues ya sabéis de que se trata!. 😉

Si queréis más detalle podéis consultar en su web.

Endivias al horno.

Endivias al horno.

Si estuviéramos haciendo el test  de asociación de palabras y nos dijeran “Endivias”, seguro que casi todos diríamos:  “Roquefort” . Es como el nombre y el apellido. Pero la endivia (o endibia, las dos son válidas) da para más. Supongo que el hecho de que el Roquefort no sea una opción para mi, ha provocado que busque otras formas de cocinar esta hortaliza. Una de las posibilidades que tenía y que se ha convertido ya en un plato fijo para hacer de vez en cuando es horneándolas. A partir de aquí hay múltiples combinaciones, sobre todo si coméis queso, pues muchísimas recetas incluyen el gratinado: con jamón, con bacon, con bechamel. No puedo opinar cómo quedan gratinadas, pero cocinándolas al horno, sin más, me resultan sorprendentemente sabrosas y, como todas las verduras, mucho más digestivas que crudas. Tienen un punto en el sabor que me recuerda a las alcachofas y puede ser alternativa  a una escalivada clásica, dándo un toque diferente a la de pimiento, berenjena y cebolla.

Os explico cómo las hago yo en el horno, es muy simple. Luego  las opciones para añadir “toppings” ya será vuestra.

Precalentamos el horno a 180 grados, arriba y abajo. Mientras, despues de lavarlas, las partimos por la mitad, a lo largo y las ponemos en la bandeja, que habremos untado con un poco de aceite en el fondo. Las salamos y les echamos un chorreoncito de aceite. Como sugerencia, vuelvo a recurrir a un sazonador para potenciar el sabor: media pastilla o una cucharadita mezclada con el aceite es suficiente para unas 4 endivias, solo es para darles un toque. Rociandolas con esta mezcla las dejará más sabrosas.

Endivias preparadas para el horno

Endivias en la bandeja del horno

Cuando el horno ya haya cogido la temperatura,  hornearlas durante 30 minutos. Ese es el tiempo utilizado pero ojo, el horno con aire. Si lo hacéis sin, tenedlo en cuenta para dejarlas unos minutos más. De todas formas, os recomiendo que vayáis echando un ojo por si os gustan más o menos hechas. En la parte central en el tronco es donde podéis ver que consistencia tienen. Con este tiempo, justo en esa zona quedan un poco duras, más “al dente” y las hojas más hechas. A partir de ahí, como siempre, vuestro gusto y creatividad!!

Endivias horneadas

Endivias hechas

Aquí se abren muchas posibilidades: usarlas como primer plato, como segundo, como guarnición… dependiendo de lo que le añadáis así las podréis utilizar!: yo las he horneado en otras ocasiones con un poco de ajo picado, las he tomado con anchoas y manzana (la manzana sin hornear), con atún. Tiene muchas posibilidades, incluso como os comentaba antes, añadiéndolas a la escalivada clásica. En esta ocasión las tomé con una salsa de reducción de soja y miel con sésamo, una salsa que descubrí hace poco y sirve para casi todo: carne, fruta…pero me guardo como hacerla para otra entrada 😉

Endivias horneadas con reducción de soja y miel

Endivias hechas con salsa de reduccion de soja y miel

Es un plato sano y una forma diferente de tomar las endivias a como estamos habituados, por lo menos en mi caso. Mucho más digestivo que en crudo, como os decía antes y muy versátil. Además, las podéis cocinar y congelar, siempre os podrán sacar de un apuro para completar algún plato o para comer algún día que vayáis con prisa, añadiendo alguna lata o alguna salsa… en fin, ya sabéis, innovar y compartir!!!

Bon profit!

Japan restaurant week

Durante esta semana, en Barcelona y en Madrid, está vigente la Japan restaurant week. Siguiendo el planteamiento de la Restaurant Week de Barcelona que se celebró en Abril Sigue leyendo

20 años del Borneo

Hace 20 años, el barrio del Born de Barcelona no era como hoy lo conocemos. Quizá empezaba a definirse, pero pocos pudimos prever que tendría el esplendor del que hoy goza. Sigue leyendo

Les Terrasses

Les Terrasses

Tenía pendiente de canjear un regalo que me habían hecho y de las opciones que había, escogimos esta por aquello de probar algo fuera de Barcelona.  El cupón de nos daba la opción de un Menú:

Entrantes:

Ensalada de queso de cabra, peras al vino, nueces caramelizadas y vinagreta de miel y mostaza

Risotto de setas

Carpaccio del día

Segundos a elegir

Confit de pato con coulis de vino con ciruelasy chips de verduritas
Pies de cerdo deshuesados con setas de temporada, ajos tiernos y reducción del jugo de cocción

Butifarras del Perol (blanca y negra) con manzana flambeada con Calvados
Papillote de suprema de salmón con verduritas al vino blanco, limón confitado y tomillo

Postre del día

Te los indicaban en el momento. Incluían helados, repostería y fruta.

Pues bien, después de pasear un rato por Alella, haber entrado en la bodega para comprar vino de la zona, (como no) y unas fresas del Maresme con un aspecto tremendo (luego confirmé que el sabor también lo era!) nos dirigimos al restaurante, que está a las afueras del pueblo. De hecho, es el restaurante de un hotel, el hotel Porta d’Alella. Un hotel por lo que vimos sencillo y pequeño, pero en un entorno bastante agradable. De hecho, uno de los motivos que nos llevó a decantarnos por este lugar fue la fama que tienen las vistas desde la terraza del restaurante. Entiendo que desde las habitaciones del hotel también.

Terraza restaurante les Terrasses

Terraza

El tiempo no acompañó, así que no pudimos comer en la terraza. El interior del restaurante es sencillo, correcto, pero algunos detalles no le ayudan a generar un buen clima, sobre todo en alguna de las mesas. No eran muchas, sólo 8 ó 9 de dos personas, combinadas para poder adaptarlas a demanda. El local es pequeño y realmente la terraza es la joya. Si algunos detalles se cuidaran un poco, quizá ganaría varios puntos. Por ejemplo tiene algunas mesas  justo al lado de la barra donde está la cafetera y cada vez que hacen un café genera bastante ruido. También la cocina está cercana y, aunque no hay grandes olores, al abrir la puerta parecía que  le faltaba ventilación. Pero bueno, no penséis que salimos impregnados de olor a fritanga porque realmente no fue así.

Como estábamos en Alella, escogimos un vino DO de la zona bodegas Serralada de Marina:  93 ceps, tinto crianza. 100% uva Sumoll. Un vino contundente.

Vino 93 ceps

Hicimos nuestra elección de los platos del menú, que ahora os detallaré y mientras que nos llegaban los platos, nos sirvieron un pequeño aperitivo. Parece ser que esta costumbre  se está imponiendo en bastantes locales y es de agradecer. Suele ser algo muy sencillo, pero es una gentileza hacia el cliente que no suponiendo nada para el restaurante, es un detalle que personalmente valoro mucho. En ese caso, un simple volavent con escalivada y queso de cabra gratinado (siempre hay algo de queso…)

Volavent de escalivada gratinado con queso de cabra

Volavent de escalivada gratinado con queso de cabra

Al ser un menú, no había mucha diversidad de platos como si hubiera sido una carta, como habéis podido ver, pero aunque el número era limitado, era suficiente para tener una comida variada. Fueron rápidos en servir los platos, sin que pasara demasiado tiempo entre el aperitivo y el resto del servicio. De los primeros platos, yo solo tenía la opción del carpaccio y sin el parmesano, puesto que tanto el risoto como la ensalada llevaban. Y para quitárselo a la ensalada, que siempre es algo más fácil de hacer en casa, se lo quité al carpaccio y así comía algo diferente. En esta ocasión era de buey.

Carpaccio de buey

Carpaccio

Detalle carpaccio

Acompañado de rúcula y un plato de tostadas pequeñas con mantequilla, el plato era bastante correcto. Aunque tuviera el acompañamiento, normalmente suelo aliñarlo con un poco de Aceite y algo de pimienta, pues por sabroso que esté, está cortado tan fino que, para mi gusto, necesita algo que le potencie un poco. La cantidad era correcta, la verdad es que es una ración bastante estándar, cada vez que lo he comido es más o menos lo mismo y la presentación, la típica. Al llevar la rúcula tan verde encima del carpaccio tan rojo siempre queda muy vistoso.

Rissoto de setas

Rissoto de SetasComo ya os comenté antes, yo no lo probé  por el “ingrediente lácteo”, pero como podéis apreciar, la cremosidad en este arroz estaba asegurada. Con un buen sabor y la textura adecuada, el rissoto era una buena ración. Es un plato que por los ingredientes que lleva entiendo que debe ser bastante saciante pero no fue razón para que la cantidad servida fuera poca. 

Respecto a los segundos nuestra elección fue por un lado el Papillote de suprema de salmón con verduritas al vino blanco, limón confitado y tomillo. El salmón cocinado así suele ser muy sabroso y el aderezo estaba equilibrado. Realmente acertamos.

Papillote de suprema de salmón con verduritas al vino blanco, limón confitado y tomillo

Papillote de suprema de salmón con verduritas al vino blanco, limón confitado y tomillo

Una buena pieza de salmón, jugosa por dentro y muy aromatizada con las verduras y el tomillo. Cocinado en su jugo y bien presentado fue un acierto escoger el pescado. Como habíamos visto el menú antes de ir, ya teníamos pensado el otro segundo,  las botifarras de perol, pero cuando llegamos y nos dieron las cartas para escoger, nos indicaron que no tenían, así que lo cambiamos por los Pies de cerdo deshuesados con setas de temporada, ajos tiernos y reducción del jugo de cocción.

Pies de cerdo deshuesados con setas de temporada, ajos tiernos y reducción del jugo de cocción

Pies de cerdo deshuesados con setas de temporada, ajos tiernos y reducción del jugo de cocción

La presentación del plato lo hacía más apetecible aún que el nombre. Estaba bien cocinado, al parecer, sin prisa, los pies de cerdo, muy melosos. Como suele pasar en los guisos bien hechos, el secreto es la cocción tranquila, dejar que los ingredientes se mezclen, dedicarle a cada uno su tiempo y encontrar la combinación ideal. En este caso, estaba bastante conseguido. Otro acierto muy sabroso.

En el intervalo de la comida el tiempo mejoró considerablemente, pasando el riesgo de chubascos, saliendo el sol y subiendo la temperatura, haciendo más apetecible la terraza…así que aprovechamos para tomar allí el postre. Los postres del día eran varios, pero escogimos dos clásicos, uno de chocolate y otro de manzana.

Brownie

Brownie

Tatin de manzana

Tatin

Realmente es difícil encontrar postres de este tipo que no cumplan mis expectativas. A mi me parece que siempre están buenos!. En estos dos, ninguno defraudó: eran apetitosos por aspecto y, una vez ya probados, la lucha era cuál era más bueno!. En el Tatín se veían buenos trozos de manzana, sin llegar a deshacerse se mantenía sólida, que no cruda y en un buen punto de dulzor. El brownie, siendo un postre más contundente, era lo suficientemente esponjoso como para no resultar pesado. Estaba en su punto, ni muy ligero ni demasiado apelmazado. Ay!! el punto dulce que siempre redondea la comida.

En fin, como dice el refrán ” A caballo regalado…” quizá no es un sitio para desplazarse expresamente, aunque la comida era buena, tampoco nada fuera de lo normal. Ahora, si algún día queréis hacer algo diferente, no excesivamente caro (el menú eran 25 Euros, bebida aparte) estáis por la zona o queréis pasar una diferente, yendo a Alella a comprar vino y luego comer, pues no es una mala opción. Quizá una noche de verano en la terraza mejoraría el asunto…

Si lo visitáis, no olvidéis decir que lo habéis visto en Baco y Boca 🙂

Una guarnición diferente: zanahorias con sésamo

Una guarnición diferente: zanahorias con sésamo

No sé a vosotros, pero a mi me pasa a menudo que no sé que guarnición poner a un plato para completarlo. Siempre se acaba recurriendo a las patatas, ensalada, champiñones…lo de siempre. Buscando opciones y apañándome con los ingredientes que tenía, probé una guarnición diferente con zanahorias. Es fácil de hacer, rápida y apta para todos los públicos. Os explicaré cómo la he hecho y las cantidades de los ingredientes, pero ojo, recordad que las recetas que os vaya pasando, a no ser que sea algo muy concreto, tendrán que ser “personalizadas” por vosotros y adaptarlas a vuestro gusto. Tenéis que echarle siempre un poco de imaginación, improvisar y compartirlo, así  las mejoraremos.

Bueno, al grano. Necesitamos zanahorias, semillas de sésamo (o ajonjolí) ajo y agua o caldo, y claro, aceite y sal. La proporción que utilicé fue: por cada zanahoria grande un diente de ajo y una cuchara de semillas de sésamo. Dependerá si a vosotros os gusta más o menos un ingrediente  para poner más o menos cantidad. Yo no tenía caldo, así que recurrí a la siempre socorrida pastilla de Avecrem para potenciar el sabor, porque realmente de agua sólo hay que cubrirlas. Cualquier potenciador de sabor o concentrado puede valer.

Cortamos las zanahorias en juliana, como si fueran patatas (algo que nos puede ayudar si hay niños “malcomedores” diciéndoles que son patatas naranjas), y picamos el ajo como queráis: si os gusta notarlo,  fileteado. Sino, pues picado. Incluso si no queréis liaros mucho, podéis machacarlo en un mortero, pero tened en cuenta que se pasará por la sartén, o sea, no lo majéis demasiado.

Zanahorias cortadas

Zanahorias crudas cortadas

Semillas de sésamo

Semillas de sesamo

En una sartén se calienta un poco de aceite, para saltear,  y ponemos lo justo para hacer el ajo. Si lo habéis cortado pequeño, echad al mismo tiempo las semillas de sésamo. Si es fileteado, darle primero un toque a los ajos y cuando pasen un par de minutos, echad las semillas. Un par de minutos más y añadimos las zanahorias y salamos y  durante tres o cuatro minutos, subiendo el fuego, las salteamos para que se mezclen los sabores y añadimos el caldo o el agua con el aderezo que tengamos. La cantidad es nada, mínima, cubrir el fondo de la sartén. Bajáis el fuego un poco, si queréis tapáis para que se concentre el calor y dejadlo cinco minutos. A partir de ahí, tenéis que estar al tanto  y dependiendo de la textura que queráis, darle más o menos tiempo y añadirle un poco de agua si es necesario. Yo las prefiero más que crujan que no que se deshagan, pero eso, como casi todo, es cuestión de gustos. Como están cortadas tampoco necesitan demasiado tiempo.

Otro día quiero probarlas añadiéndole salsa de soja en vez del caldo, o un poco de vino blanco, así no se complica el plato. También puede quedar bien ponerle calabacín si tenéis por ahí, poner un poco de pimienta negra. Ya os contaré, pero recordad que se aceptan sugerencias!

Bon profit!

El 9 de Granados

El 9 de Granados

Sin tener referencias de este bar nos pareció que tenía buen aspecto y gran variedad de platos y vinos. Así que decidimos probar a la aventura para ver si teníamos suerte de hacer un buen descubrimiento.

El 9 de granadosEntrada del 9 de granados

En la calle Enric Granados, 9, como su nombre indica haciendo un juego de palabras con la dirección (el 9 de granados)  se encuentra esta alta taberna como ellos mismos se definen, más que un restaurante convencional. La comida y el ambiente es informal y la carta con la suficiente diversidad para encontrar algo a gusto de todos, con notas de cocina internacional y mezcla de ingredientes, desde lo más sencillo a algo más sofisticado: ensaladas, carnes, pescados, fritos, tapas frías… En la misma fachada se puede ver  la variedad de tapas o platos con los precios y los nombres, que son bastante sugerentes. Tenía buena pinta, así que entramos.

La bienvenida te la da un barril que le da ese toque de taberna, aunque seguramente su finalidad no es tan romántica y se trate de algo mucho más funcional como un sitio donde poner el cenicero para los fumadores, pero sigue siendo un gran recurso decorativo. Nada más entrar hay otro barril  con tarjetas del restaurante, y enseguida,  una gran barra a la derecha. A la izquierda toda una estantería llena de vinos y algún otro producto delicatessen que se puede comprar en tu visita. Los vinos no me parecieron muy conocidos y la gran mayoría eran de la tierra, de Catalunya, lo que me hace pensar que seguramente utilizan bastante vino de pequeñas bodegas.

Barril interior del 9 de granados

Barril en el 9 de granados

Estantería de vinos
estanterias vino el 9 de granados

Al fondo se encuentran las mesas, con una buena separación, ni tan juntas como para no permitirte reservar la intimidad, ni tan separadas que desaprovechen el espacio, montadas con servicios de manteles individuales y copas grandes para el vino.No es un local pequeño y tiene una decoración moderna y poco cargada. El ambiente en el restaurante es agradable, no hay mucho ruido de fondo  y la iluminación es la necesaria, ni mucha ni poca, siendo más intensa con puntos de luz encima de las mesas, creando calidez. Nos reciben con amabilidad y cercanía y nos dan a elegir entre un par de mesas  y enseguida nos traen la carta de tapas y la de  vinos. Tiene bastante variedad tanto de comida como de caldos y los precios no son desorbitados. Además, el vino se puede tomar por copas, que siempre es una buena opción.

Interior el 9 de granados

Interior del 9 de granados

Nos dan tiempo suficiente para elegir y están atentos, sin estar encima pero tampoco sin necesidad de tener que avisarles para que tomen nota. Nos decidimos por la comida, y una copa de vino Tayaimgut,  D.O Penedés, Merlot y Cabernet Souvignon. Un vino recio. Hicimos bien en pedir una copa, ya que estaba muy bien servida y fue suficiente para toda la comida.

Botella vino Tayaimgut

Vino tayaimgut

Con la misma celeridad demostrada hasta ahora, nos sirven el vino y enseguida empiezan a servir los platos. Nuestra elección fueron tres tapas a compartir, casi diría que en otros restaurantes serían platos, porque realmente las raciones eran  correctas, nada escasas ni tampoco tan abundantes como para que tengas que pedir menos variedad  por demasiada generosidad en la cantidad cuando vas con intención de algo ligero.

Tataki de Atún rojo con dos sésamos, huevas de wasabi y reducción de soja y miel

Tataki de atun rojo con dos sesamos, huevas de wasabi y reduccion de soja y miel

Como habréis podido deducir por los ingredientes, era un plato con toques asiáticos. El atún bien hecho, como podéis ver en la foto, estaba rosado en su interior. Para mi gusto, quizá un poco pasado, ya que no estaba demasiado jugoso que es el atractivo del interior del tataki de atún, pero de sabor estaba bueno y con la salsa, que acompañaba a la perfección y el sésamo, casi imprescindible ya en este plato, se corregía este pequeño defecto. El wasabi? pues se quedó de adorno, es demasiado para mi paladar, me deja sin poder saborear nada más!.

Alcachofas frescas a la andaluza

Detalle alcachofas a la andaluza el 9 de granados

Siempre que hay oportunidad de unas alcachofas hay que aprovecharla y más si son frescas. Este plato ya no es tan exótico, pero no por ello menos recomendable. Mucho más familiar que el anterior, como toda tapa ” a la andaluza”,  se trata de una bandeja de  alcachofas, enharinadas y fritas que estaban realmente buenas. En este tipo de platos suele haber siempre el riesgo de encontrar el frito demasiado aceitoso, pero por suerte, no fue el caso. Crujientes por fuera y tiernas por dentro, con el grosor correcto para que se saboreara la alcachofa y no todo supiera al enharinado. Una buena ración en cantidad y calidad. Recomendable.

Croquetones artesanos de champiñones

2 Croquetones en bandeja el 9 de granados

Pedimos estos “croquetones” porque vimos que los servían en una mesa cercana y nos llamaron la atención. Tres unidades que hacían honor a su nombre, parecían por tamaño bombas más que croquetas!. Una vez más acertaron con la técnica del frito y la capa exterior estaba doradita y crujiente.

Croquetones de champiñones el 9 de granados detalle interior

El interior, donde se demuestra que realmente son caseros, era un punto harinoso, aunque no molestaba, si que se desgranaba un poco. De sabor estaban buenos. Había más variedad de croquetones , quizá en otro tipo  habían acertado más en la textura, habrá que ir a probarlos.

Coulant de chocolate con helado de turrón

coulant con helado de turron el 9 de granados

Siempre hay que acabar con un punto dulce, aunque sea a compartir y el coulant es siempre una tentación. Pero este famoso postre tiene que pasar la prueba de fuego definitiva que lamentablemente este no cumplió: clavar la cuchara en el corazón y  “sangrar” el chocolate. Cualquier coulant que se precie tiene que tener esta condición. Sino, no es coulant. Es un bizcocho de chocolate caliente, o un brownie casi casi si se le añaden frutos secos, que puede estar muy bueno, pero no coulant. Y este estaba pasado de cocción. Es siempre el riesgo a correr cuando optas por este postre, porque suele pasar en muchos casos, perdiendo gran parte de su atractivo. Lástima porque de sabor estaba bueno y la combinación con el helado, como era de esperar, muy acertada porque por suerte, eso sí lo conservó, estaba caliente. Pero aún así no pasó la prueba. En cualquier caso, su misión de cerrar el picoteo con el punto dulce la cumplió.

En general no estuvo mal. No es sitio que destaque, pero la relación calidad/cantidad precio es bastante correcta. Es un lugar que si estás por allí y quieres tomar o picar algo, probar su terraza y tomar algún vino de autor no está mal.

Si lo visitáis, no olvidéis decir que lo habéis visto en Baco y Boca 🙂

Vijuny 2013

Este fin de semana en el Mercat de Santa Caterina, tiene lugar la segunda edición de la Vijuny. Es una muestra de bodegas de vinos todos de diferentes D.O. catalanas con el ánimo de promocionarlas. Hay dos tipos de entradas con degustaciones incluídas de diferentes vinos. Os paso dirección con más detalles.

Apa, a fer pais!!